lunes, 24 de agosto de 2026

Juan en la Ciudad: Cuando la Fe Cristiana te Toca

POR EDGARDO AGUILAR HERNANDEZ  MEDICO SGSST 2026

Hay canciones que uno no elige, uno las hereda del barrio. A mí me llegó la salsa brava de Richie Ray y Bobby Cruz por las verbenas de mi barrio, Las Palmas, especialmente en la caseta Palladium que montaban en el bulevar de la calle 8, justo en frente de mi casa, a principios de los años 70. Ahí, entre el bullicio y el olor a fritos, uno se volvía melómano sin darse cuenta. "Sonido Bestial", "Agúzate", "Amparo Arrebato", "Richie's Jala-Jala" y esa versión en español de "A mi manera" eran el combustible de cualquier verbena que se respetara. Ritmo pegajoso, piano endiablado, y ese swing que hacía bailar hasta al más quieto del barrio.

Los reyes de la salsa brava

Entre 1965 y 1975, Richie Ray y Bobby Cruz se consolidaron como uno de los dúos más influyentes de la salsa a nivel mundial. Él en el piano, virtuoso y desbordado; él en la voz, potente y desgarrada. Juntos definieron un sonido que todavía hoy se reconoce con solo tres notas.

Pero el éxito monumental, el dinero y la fama tienen su propio precio. A principios de los 70, en medio de discotecas, giras interminables y una vida nocturna intensa, ambos empezaron a sentir un vacío que ningún aplauso lograba llenar. Richie fue el primero en dar el paso: en 1974 vivió una transformación espiritual profunda y decidió alejarse de ese mundo. Bobby, su compañero de tantas parrandas, no lo tomó nada bien. Durante meses trató de convencerlo de que abandonara "esas ideas religiosas". Pero al ver que la vida de su amigo realmente había cambiado, terminó viviendo su propia experiencia de encuentro con Cristo, en su casa, en noviembre de ese mismo año.

Así nació Algo Nuevo (1974), su primer álbum de música cristiana. Y en 1975, en plena televisión abierta, ambos declararon algo que sacudió al mundo de la salsa: ya no cantarían más para el mundo, sino exclusivamente para Jesucristo. Con el tiempo se ordenaron pastores evangélicos y fundaron decenas de iglesias.

El disco que me marcó

Yo compré uno de los primeros acetatos de esta nueva etapa cursando 5° de bachillerato en el Liceo Moderno del Norte, allá por 1977. Ahí estaban "Juan en la Ciudad", "Soy tan Feliz", "Algo Diferente"... temas que sonaban distinto a todo lo que había escuchado antes, pero con esa misma fuerza salsera de siempre.

Vale una aclaración histórica: "Juan en la Ciudad" no salió como álbum independiente, sino como tema principal del disco Reconstrucción (1976), bajo el sello Vaya Records, filial de Fania. Se le considera el primer álbum oficial de salsa cristiana propiamente dicho. El hijo pródigo no es el nombre de un disco, sino el hilo conductor espiritual de esa etapa: la historia bíblica que inspiró la canción más emblemática de ese momento, "Juan en la Ciudad", contada con aire de parábola urbana.

Lo notable es que, a pesar del giro espiritual, el disco no perdió ni un gramo de esencia salsera. Bobby Cruz escribió la mayor parte de la letra, y el resultado fue una pieza que predicaba sin perder el sabor.

El hijo pródigo, ahora en la ciudad

La historia de "Juan en la Ciudad" tiene su raíz en una de las parábolas más conocidas de la Biblia, la del hijo pródigo, narrada en Lucas 15:11-32. Un padre tiene dos hijos; el menor le pide su herencia por adelantado, se va a un país lejano y la derrocha "viviendo perdidamente". Cuando el hambre y la ruina lo alcanzan, recuerda la casa de su padre y decide regresar, no como hijo, sino pidiendo apenas ser tratado como un jornalero más. La sorpresa es que el padre, lejos de reprocharle nada, lo ve venir desde lejos, corre a su encuentro, lo abraza y organiza una fiesta: "porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado" (Lucas 15:24).

Richie y Bobby trasladaron esa parábola a la ciudad moderna: Juan, el protagonista de la canción, es ese hijo que se pierde entre las luces, los excesos y la vida fácil, hasta que algo lo hace volver la mirada hacia el hogar. La letra habla de perdón incondicional, de arrepentimiento genuino, y de esa verdad tan humana de que se puede tener de sobra —dinero, fiesta, éxito— y aun así estar completamente vacío por dentro, sin ninguna superación real con el paso del tiempo.

Curiosamente, esa misma parábola es también un espejo de lo que le pasó a sus propios autores. Richie y Bobby no escribieron sobre el hijo pródigo desde afuera: la cantaron habiéndola vivido primero.

Una canción que sigue sonando

Casi cincuenta años después, "Juan en la Ciudad" sigue siendo un clásico obligado cada vez que se habla de salsa cristiana. Y para quienes crecimos bailando "Sonido Bestial" en el bulevar de la 8, escuchar después "Juan en la Ciudad" fue entender que esas mismas voces y ese mismo piano podían contar otra historia, distinta, pero igual de intensa: la de dos hombres que, en la cima del éxito, decidieron volver a casa.

viernes, 7 de agosto de 2026

PICA PICA: LA MEMORIA QUE RESISTE EN DOS CUADRAS

Crónica de un callejón centenario en el corazón del viejo mercado de Barranquilla

"Alístate", me decía mi mamá, "que tenemos que hacer unas compras en Pica Pica". Para quienes crecimos en el sur de Barranquilla, esa frase era casi un ritual. Significaba bajar por la calle de las Vacas —la Calle San Roque, hoy Calle 30— rumbo al viejo mercado de Curramba, con parada obligada en el supermercado Robertico y, más adelante, en ese hervidero de ventas ambulantes y compradores ansiosos llamado Pica Pica.

Con ese nombre coloquial, tan nuestro, tan de esquina, se identifica un callejón de apenas dos cuadras que hoy cumple cien años de existencia. Corresponde a la actual Carrera 41B, entre la calle de la Cruz (29) y la calle San Roque (30), justo al lado de los antiguos predios del primer Mercado Público de Barranquilla. Dicen que el apodo nació a principios del siglo XX por la aglomeración, el bullicio, el comercio apretado y esa fricción constante entre transeúntes y vendedores en un espacio tan angosto que ni el aire cabía bien.

Un boxeo de radios de andén a andén

Hasta hace apenas uno o dos años, estas dos cuadras —que arrancan en el almacén de variedades El Faro y terminan, al desembocar en el caño, en la refresquería de Néstor Acosta— eran otra cosa. Un boxeo de radios de andén a andén. Una vocinglería atropellante de escuadrillas de loros. Un desfile de ebriedades zigzagueantes donde, para las mujeres, el riesgo era el pellizco, y para los hombres, el botellazo.

Hubo desórdenes, hubo heridos. Y hay una imagen que se me quedó grabada para siempre: aquel diamante de mujer, con su nombre de ópera célebre y su alma de celofán, que caminaba por ahí como si el callejón le perteneciera. Algo de todo eso queda todavía. La Pica-Pica está aprendiendo a maquillarse con las últimas novedades de los salones de belleza que hoy se asoman entre sus locales. Atenuado, pero su hervor existe. Y tiene un orgullo que pocas cuadras de Barranquilla pueden exhibir con pergaminos tan auténticos como los suyos.

Yunque, horno, colmena

Su trabajo, su industria, sus colmenas laboriosas y sus personajes típicos son la verdadera arquitectura de Pica Pica. Yunque y horno a la vez, esta breve carrera contiene, alimenta y cuida hasta cuatro librerías, algo insólito para dos cuadras de esta naturaleza. En sus esquinas conviven almacenes de variedades, una venta calientita y olorosa a pescado frito, dos agencias de lotería, una barbería que lleva ahí toda la vida, y hasta el oficio casi extinto de la recomposición y enmendadura de sombreros.

Preguntar en qué calle o en qué carrera de Barranquilla se concentra semejante ebullición es preguntar, en realidad, por la memoria misma de la ciudad. Porque Pica Pica no es solo un lugar de paso: es el termómetro de un barrio entero, el eco de lo que fue el mercado público cuando todavía era el corazón comercial de Curramba.

Lo que queda hoy

Hoy, sin embargo, la conversación cambia de tono. Lo que antes era bullicio y ebullición es, en buena parte, nostalgia y desazón. El abandono se nota en las fachadas, en los locales cerrados, en el silencio que reemplazó a los loros y las radios. No hay mucho más que hacer que presentarla tal como está: un callejón centenario que sigue de pie, maquillándose como puede, tratando de sobrevivir a un futuro incierto.

Pica Pica ya no es solo el lugar donde mi mamá me mandaba a hacer mandados. Es un testigo de cien años de Barranquilla, apretado en dos cuadras, esperando que alguien —quizás la misma ciudad que lo hizo famoso— decida que todavía vale la pena rescatarlo.

¿Conoces alguna historia, anécdota o recuerdo de Pica Pica o del viejo mercado de Barranquilla? Cuéntame en los comentarios.

FUENTE: GOOGLE IA. IMAGENES CHATGPT

jueves, 30 de julio de 2026

LA BANDA SONORA DEL TIBURÓN: JUNIOR MANDA

LA MÚSICA QUE HA ACOMPAÑADO AL JUNIOR DE BARRANQUILLA

Hay algo que solo entendemos quienes llevamos el rojiblanco por dentro: el Junior no se vive solo con los ojos, se vive con los oídos. Antes de que ruede el balón, ya hay un coro que retumba en las tribunas, un acordeón, una trompeta o un bombo que anuncia que algo está a punto de empezar. Para un hincha, esa música no es simple ambientación: es memoria, es identidad, es la forma en que generación tras generación le ha dicho "aquí estamos" al equipo de nuestra vida.

Quise escribir este artículo justamente para eso: para hacer un recorrido por esas canciones que, con el paso de los años, se convirtieron en verdaderos himnos del tiburón, y para reconocer también a las barras que mantienen viva esa tradición cada domingo de partido.

LOS CLÁSICOS: CUANDO EL AMOR POR EL JUNIOR SE HIZO CANCIÓN

Mucho antes de que existieran las redes sociales y los videos virales, ya había artistas de la Costa que le cantaban al Junior con la misma pasión con la que le cantaban a Barranquilla. Esas canciones se volvieron parte del folclor de la ciudad, tanto como el Carnaval o la Batalla de Flores.

  • Cumbión Junior es probablemente el ejemplo más puro de esa fusión entre fútbol y música costeña: una cumbia que convierte el aliento al equipo en fiesta, tal como se vive en cualquier tarima o verbena barranquillera.
  • Canción al Junior de Barranquilla, del recordado Porky, es otro de esos temas que quedaron grabados en el imaginario de varias generaciones de hinchas. Su nombre completo ya lo dice todo: no es una canción cualquiera, es una dedicatoria directa al equipo del alma.
  • Mamá yo quiero Oh tiene ese aire pícaro y contagioso tan propio de la música de picó, adaptado para gritarle al Junior con la misma alegría con la que se baila en un baile de pilón.
  • Y no podía faltar el propio Himno del Junior, interpretado por Checo Acosta, uno de los artistas más queridos de Barranquilla. Que un cantante de su talla le pusiera la voz al himno oficial del club dice mucho de lo entrelazados que están el fútbol y la música en esta ciudad.
  • Por último, dentro de este grupo de clásicos, está Junior Campeón, de Antonio del Villar, una canción que —como su nombre lo indica— nació para celebrar, para acompañar esos momentos en los que el tiburón se corona y toda la ciudad sale a la calle a festejar.

Estas cinco canciones no nacieron en un estadio ni en una tribuna organizada: nacieron en la radio, en las fiestas de barrio, en las casas donde el domingo de fútbol era sagrado. Por eso su fuerza sigue intacta: son la prueba de que el Junior siempre ha sido, ante todo, un sentimiento popular.

LO NUEVO TAMBIÉN TIENE RAÍCES VIEJAS: "QUIÉREME SIEMPRE"

Uno de los fenómenos más bonitos de la música de hinchada es que muchas veces no nace de cero, sino que se adopta. Eso fue justamente lo que pasó con "Quiéreme siempre", de la Orquesta Aragón de Cuba. Este clásico del son cubano, que durante décadas sonó en las victrolas y en las fiestas de salsa de toda Latinoamérica, terminó convertido en uno de los cánticos más entonados por la hinchada juniorista.

La adaptación conserva la melodía original, pero la letra se transformó en una declaración de amor eterno al equipo: una promesa de que, pase lo que pase, el hincha nunca lo va a abandonar. Es un ejemplo perfecto de cómo la cultura popular caribeña —la salsa, el son, la champeta— sigue siendo la materia prima con la que las tribunas construyen su propio repertorio.

LAS BARRAS QUE LE PONEN VOZ AL METROPOLITANO

Al tiburón yo lo sigo donde juegue yo lo quiero de verdad. 

Detrás de cada cántico hay una barra que lo sostiene, lo ensaya y lo hace retumbar partido tras partido. En el caso del Junior, dos agrupaciones han sido protagonistas de esa tradición:

  • Frente Rojiblanco Sur, una de las barras más numerosas e históricas del club, cuenta con un repertorio propio de cánticos que se han vuelto parte del paisaje sonoro del estadio Metropolitano.
  • La Banda de los Kuervos, otra de las agrupaciones que acompaña al equipo, aporta también su propio estilo y sus propias letras a esa fiesta constante que es alentar al tiburón.

Ambas barras han sido, durante años, las encargadas de mantener viva la tradición de cantarle al Junior, mezclando cánticos propios con adaptaciones de música popular, tal como ocurrió con "Quiéreme siempre". Ellas tienen sus propias paginas de canciones alusivas al equipo de sus amores en la Web.

UNA IDENTIDAD QUE SE CANTA

Lo que más me gusta de todo esto, como hincha, es notar cómo la música del Junior refleja exactamente lo que es Barranquilla: una ciudad donde la cumbia, el son cubano, la champeta y la salsa conviven sin problema, donde un himno lo puede cantar un artista consagrado como Checo Acosta y, al mismo tiempo, la tribuna puede adoptar una canción cubana de los años cincuenta y hacerla completamente suya.

El Junior no solo se juega en la cancha: se canta en la casa, se tararea en el bus, se grita en la tribuna. Y mientras existan hinchas dispuestos a convertir cualquier canción en un cántico de aliento, esa banda sonora seguirá creciendo, partido tras partido, generación tras generación.

Arriba el tiburón, arriba siempre. 

lunes, 27 de julio de 2026

LA LEYANDA DEL ROMELIO MARTINEZ

POR EDGARDO AGUILAR H. MEDICO SG-SST. 

El "Coloso de la 72" fue el fortín inexpugnable donde Junior cuajó y celebró los dos primeros títulos de su historia: 1977, 1980, antes del 86 y su titulo 12 en el 2026 por la remodelación del Metropolitano, 40 años después. A diferencia de 2010 y 2018, cuando el equipo jugó allí por lapsos cortos, Junior jugo todo el primer semestre y jugara buena parte del segundo en el Romelio Martínez del 2026, un hecho que reaviva la memoria futbolera del club y de su afición en la calle 72.

Mi primer recuerdo de asistir al Romelio Martínez fue a ver en 1966 a los 8 años un partido de futbol de la mano de mi señor Padre del Junior de Barranquilla por un vecino del barrio San José de la carrera 22 con calle 40 que era arquero del equipo: Calixto Avena Casas.

Junior conformado por jugadores de gran renombre, sobre todo los brasileños Dida, Othon Valentín, Airthon, Othon Alberto Dacunha, entre otros. Entre los colombianos estaban Arturo Segovia, Hemeregildo Segrera, Carlos Peña, Walberto Maya, Antonio Rada y Calixto Avena.

Todavía está en mi memoria de esa época que él estuvo incapacitado por una fractura en una de sus piernas y yo iba mucho a esa casa por los juegos con sus familiares. Con Junior estuvo desde 1965 hasta el 70.  Murió de Covid 19 en el año 2021 en Lorica, Córdoba.

Calixto Avena fue uno de los arqueros que le atajaron un penal a Pelé en 1967, en un partido amistoso con el Santos de Brasil, cuyo cotejo termino empatado 3-3. A raíz de sus atrapadas espectaculares le apodaron   el ‘Cohete’ Avena. 

Fue campeón con Millonarios antes de venir al Junior. Hizo parte del seleccionado de fútbol de Colombia en la eliminatoria para el Mundial de Inglaterra 1966, disputando los partidos ante las selecciones de Ecuador y Chile.

Mi segundo recuerdo fue cuando ingrese al Colegio Instituto Hispano Nuestra Señora del Rosario en 1973, y me escapaba en la jornada de la tarde para ir a ver las prácticas del Junior y hacer pilatunas en el Ley de 72 con la carrera 46, que tiempos aquellos, casi pierdo el primer año de Bachillerato por esas “levadas”.

HISTORIA

El Estadio Romelio Martínez: Situado en la carrera 46 con calle 72. Fue construido en el año de 1934 con motivo de los Juegos Atléticos Nacionales de 1935 y respondía al nombre de “Estadio Municipal”. Su capacidad inicial era de 10.000 espectadores. Destaca por su tribuna de líneas marcadamente aerodinámicas, estilo Art Déco. 

El Romelio Fue remodelado, orientadas sus tribunas y ampliado entre 2016 al 2018 para los XXIII Juegos Centroamericanos y del Caribe celebrado en Barranquilla, el 19 de julio al 3 de agosto de 2018.

El nombre del estadio es un homenaje a un reconocido futbolista barranquillero de las décadas de 1930 y 1940 que murió en un accidente aéreo el 15 de febrero de 1947. Romelio Martínez hizo parte de la selección Atlántico que participó en los juegos nacionales de 1932 y 1935, del Sporting de Barranquilla, del Juventud Júnior y de la Selección Colombia de 1938. 

Fue declarado monumento nacional por medio del Decreto 1802 del 19-Oct-1995. 

DATOS CURIOSOS

Veamos estos datos curiosos:

  • Que igual que su hermano mayor (Metropolitano), también fue una vez «casa de la selección Colombia» durante la eliminatoria del campeonato mundial de Inglaterra 1966. 
  • Fue concebido originalmente para la práctica del béisbol antes de convertirse en un escenario exclusivamente de fútbol. 
  • Fue el primer estadio olímpico de Colombia.
  • La famosa tribuna popular de "Corea" en el estadio Romelio Martínez de Barranquilla formaba parte de las localidades de sol junto a la sección llamada "Vietnam", bautizadas así popularmente por el narrador Edgar Perea en referencia a los conflictos bélicos de la época.
  • El ultimo partido de Junior en el Romelio Martínez narrado por Edgard Perea fue el 5 de mayo de 1986.
  • Dulio Miranda: Es el futbolista que más veces defendió la camiseta del "Tiburón" en este mítico césped, acumulando un récord de 285 partidos jugados en el Romelio. Le siguen leyendas como Gabriel Berdugo y Jesús "Toto" Rubio.

viernes, 24 de julio de 2026

EL EDIFICIO GARCÍA ES UNA JOYA BARRANQUILLERA

POR EDGARDO AGUILAR H. MEDICO SG-SST 2026

Desde que comencé mis estudios de medicina en 1979 en la vieja sede de la Universidad Libre me tocaba pasar en Bus o a pie por este complejo habitacional icono de la arquitectura de mi bella Barranquilla (Art Déco y Moderne), sus numerosas ventanas y la altura de sus apartamentos me llamó poderosamente la atención desde esos años y hoy lo veo que se sigue manteniendo a pesar de los embates del tiempo con su majestuosidad plena a pesar de lo frio, misterioso y solitario del sector. Pero esto pronto cambiara por la futura construcción de un edificio habitacional  de 17 pisos en la calle 48 denominado García Moderne le dará mas vida al sector. 

El Edificio García es una joya de 1939 en Barranquilla. Destaca por ser el primer edificio de apartamentos de la ciudad con ascensor de palanca que aun funciona, que nos lleva por los siete pisos que conforman la estructura habitacional del lugar, con su estilo de barco y su historia bohemia por el modo de vida de sus habitantes (artistas, publicistas, diseñadores de moda).

Uno de sus inquilinos más ilustres fue el austríaco Emil Loewy, fundador de la empresa Sempertex.

Historia y diseño.

Algunos arquitectos piensan que el Edificio García en Barranquilla no es un edificio ArtDeco. Es un edificio Art Moderne con influencias de la Escuela del Expresionismo de Amsterdam. Yo creo que hay una mezcla de los dos.

Ubicación: calle 47 # 44 – 189, en el centro de Barranquilla. 7 pisos. A pocos pasos de la Plaza de la Paz y del Centro Comercial Portal del Prado,

Creadores: Diseñado por el arquitecto cubano Manuel Carrerá para el empresario cienaguero Ascanio García.

Forma de barco: Su estilo Streamline Moderne imita a un gran crucero con esquinas redondas.

Primer ascensor: Tuvo uno de los primeros ascensores automáticos de Colombia y Latinoamérica. El interior del ascensor está recubierto por una tela plástica que semeja delgadas tablillas de madera. Un foco blanquecino fuera de su caja ilumina el interior. Conserva el indicador de pisos del ascensor.

Cultura y vida

Hogar de artistas: Es famoso por alojar a pintores, escritores, diseñadores y músicos a lo largo de los años.

Detalles internos: Conserva pisos geométricos antiguos y pasillos de tonos vivos como verde y crema. Cada piso parece repetirse una y otra vez: largos pasillos de pisos embaldosados con diseños geométricos, puertas numeradas pintadas de un gris helado, palmeras enanas en grandes poteras, un silencio casi absoluto y a veces el sonido de un teléfono timbrando –o el eco de alguna música– nos hacen saber que en efecto hay gente que todavía habita el viejo edificio. Desde la azotea puede verse Barranquilla en su totalidad, con sus monumentos iconos como la iglesia San Roque y San Nicolas. 

Ventanas y Ventilación: Sus ventanales curvos y entradas de aire estratégicas fueron diseñados para mantener el interior fresco antes de la llegada del aire acondicionado. Con balcones que permiten una excelente entrada de aire y luz natural. 

RECORRIDO CARRERÁ

La Ruta Carrerá es un recorrido patrimonial y un proyecto de investigación editorial enfocado en rescatar el legado del arquitecto cubano Manuel José Carrerá Machado, pionero indiscutible de la arquitectura moderna y el estilo art déco en Barranquilla. El legado Carrera padre de la arquitectura moderna resaltan por sus muros curvos, formas geométricas y materiales novedosos. 

Manuel José Carrerá Machado nació en La Habana en 1913 y murió en Barranquilla en 1981. Se formó como ingeniero en Cuba, estudió arquitectura en la Universidad de Columbia (Nueva York) y se especializó en urbanismo en la Sorbona de París. Allí entró en contacto con las grandes corrientes modernistas europeas y norteamericanas. Fue decano de arquitectura de la Universidad del Atlántico. 

El 30 de junio 2016 se realizó en la llamativa Casa Carrerá, ubicada carrera 61 con calle 68 en el barrio Bellavista, el lanzamiento de un libro de la Universidad del Norte en convenio con "EL Heraldo", con el mismo nombre del proyecto. En 136 paginas este recopila planos de las estructuras diseñadas por Carrerá, no solo en Barranquilla sino en otras ciudades del Caribe (fue innovador en la arquitectura de hoteles como la del Hotel Caribe, en Cartagena; Hotel Tayrona, en Santa Marta, y hotel Tobiexie, en Ciénaga).

Gran parte de estas edificaciones se concentran alrededor de la carrera 45 (el antiguo Callejón Líbano), zona que hoy algunos recorridos turísticos han bautizado informalmente como el "Distrito Art Déco" de Barranquilla. Vale la pena caminar despacio: buena parte del valor de esta arquitectura está en los detalles —una cenefa, una ventana ochavada, una curva inesperada en un muro— que fácilmente pasan desapercibidos si se va con prisa. Los hitos urbanos e históricos más emblemáticos que componen este circuito arquitectónico son:

Obras clave en Barranquilla:

  1. Edificio García: Ubicado en el Centro Histórico, sirvió como el icónico trampolín que catapultó al arquitecto a la fama regional.
  2. Estadio Romelio Martínez: Situado en la carrera 46 con calle 72. Fue construido en el año de 1934 con motivo de los Juegos Atléticos Nacionales de 1935 y respondía al nombre de “Estadio Municipal”. Su capacidad inicial era de 10.000 espectadores. Destaca por su tribuna de líneas marcadamente aerodinámicas, estilo Art Déco. El nombre del estadio es un homenaje a un reconocido futbolista barranquillero de las décadas de 1930 y 1940 que murió en un accidente aéreo el 15 de febrero de 1947. Romelio Martínez hizo parte de la selección Atlántico que participó en los juegos nacionales de 1932 y 1935, del Sporting de Barranquilla, del Juventud Júnior y de la Selección Colombia de 1938Fue declarado monumento nacional por medio del Decreto 1802 del 19-Oct-1995. Estos datos curioso, que igual que su hermano mayor (Metropolitano), también fue una vez «casa de la selección Colombia» durante la eliminatoria del campeonato mundial de Inglaterra 1966. Fue concebido originalmente para la práctica del béisbol antes de convertirse en un escenario exclusivamente de fútbol. Fue el primer estadio olímpico de Colombia.
  3. Edificio Carlos Dieppa: Sede de Combarranquilla en la carrera 43. Es un claro ejemplo de la geometría y elegancia funcional de su época.
  4. Teatro Murillo: Inaugurado en 1940 en la calle 45 con carrera 44. Fue en su momento uno de los teatros más modernos de toda Colombia.
  5. Sede de SCADTA: El emblemático edificio de la Sociedad Colombo-Alemana de Transportes Aéreos. Calle 34 (Paseo Bolívar) con carrera 45. El primero construido 1934 por Carrera a los 25 años.  Albergo las oficinas de la segunda aerolínea más vieja del mundo. Elementos arquitectónicos en forma de alas abiertas que recuerdan la aviación.


  6. Casas del Barrio Bellavista: Carreras 60 y 62 entre calles 56 y 75. Muestras residenciales que adaptaron el diseño vanguardista al clima caribeño, incluyendo la casa de la poetisa Meira Delmar. 

7. Teatro Colón: calle 44 con carrera 45, construido el 23 de octubre 1947 con sus formas que asemejan las Carabelas  de Cristóbal Colon, con un estilo muy futurista para su tiempo.  Con dimensiones de 1134 mt2, el teatro tenía capacidad para 900 personas, un segundo piso con un bar refresquería. 

8. Teatro Rexcarrera 45 # 37 – 68, inaugurado un 7 de febrero de 1935. Fue el primero de la ciudad en contar con aire acondicionado y equipo sonoro de última generación.​ En la década de 1970 empezó a funcionar como teatro porno. En 2008 cerró como teatro. En 2015 fue acondicionado como restaurante y funcionó como tal hasta 2019.​

FUETE:  GOOGLE IA

miércoles, 27 de mayo de 2026

Bachiller 1978

Los que nos graduamos de bachiller en el año 1978, vamos a cumplir en el mes de noviembre o diciembre de 2026, 48 años de esa fecha memorable para la familia de tener un bachiller más para algunas familias barranquilleras o el primero como fue en mi caso, era un acto de fiesta segura para conmemorar el logro alcanzado. Cuando en esa época el grado de Bachiller era importante para el regocijo familiar y de la cuadra. Sin demeritar los otros logros de hermanos o primos años después que llegaron estos grados de manera habitual como se perpetuado de forma importante con el avance educativo en las grandes ciudades y áreas rurales en los años venideros. Ser bachiller era cumplir una etapa en la vida para obtener el titulo profesional que muchos padres de esos años no alcanzaron, ni si quiera el titulo de bachiller.

Fue un año muy especial para todos lo que vivimos esa época, marcada por acontecimientos históricos que dejaron huella en la memoria colectiva de varias generaciones que nosotros con mentes juveniles no le dimos la importancia a excepción de algunos acontecimientos que paso a recordar:

  • El primer "bebé probeta": El 25 de julio nació Louise Brown, el primer ser humano concebido mediante fecundación in vitro (FIV), un hito médico que cambió la historia de la reproducción asistida.
  • La banda sonora de la película Grease (1978) es un clásico histórico que vendió más de 22 millones de copias. El álbum incluyó varios éxitos como "You're the One That I Want": Interpretada por John Travolta y Olivia Newton-John. Fue un fenómeno mundial y alcanzó el número 1 en múltiples listas internacionales.  Estimulo la fiestas discos en todas la juventudes. 
  • 1978 fue el año cumbre de los Bee Gees. Tras el éxito arrollador de Fiebre del sábado noche, el trío dominó la industria musical mundial como nadie desde The Beatles. La balada mejor compuesta por estos hermanos fue: "How deep is your love". Llegaron a tener simultáneamente hasta cinco canciones compuestas por ellos en el Top 10 de Estados Unidos.
  • Aldo Moro, expresidente del Consejo de Ministros de Italia y líder de la Democracia Cristiana, fue secuestrado el 16 de marzo de 1978 y asesinado el 9 de mayo del mismo año por la organización terrorista de extrema izquierda Brigadas Rojas.
  • El Everest sin oxígeno: Los alpinistas Reinhold Messner y Peter Habeler conquistaron la cima del monte Everest sin usar oxígeno embotellado, algo que la comunidad científica consideraba fisiológicamente imposible.
  • El año de los tres papas: Tras la muerte de Pablo VI, Juan Pablo I fue elegido Papa en agosto, pero falleció repentinamente 33 días después, lo que llevó a la elección del Papa Juan Pablo II y convirtió a 1978 en un año con tres pontífices.
  • Debut del GPS: La Armada de los Estados Unidos puso en órbita el primer satélite NAVSTAR, marcando el debut oficial de la red que eventualmente se convertiría en el Sistema de Posicionamiento Global (GPS).
  • La Tragedia de Jonestown: Ocurrió uno de los suicidios colectivos más impactantes de la historia cuando 918 seguidores de la secta Templo del Pueblo, liderada por Jim Jones, murieron envenenados en Guyana.
  • Un éxito de taquilla: En los cines, Christopher Reeve volaba por primera vez en la pantalla grande con el estreno de la clásica película Superman, mientras que en la televisión se lanzaba el legendario (y algo peculiar) Especial de Navidad de Star Wars.
  • Hito espacial: La NASA seleccionó al primer grupo de astronautas mujeres, el cual incluyó a pioneras como Sally Ride, quien más tarde se convertiría en la primera mujer estadounidense en ir al espacio.
  • La Selección Argentina se consagró campeona del mundo por primera vez en su historia en el Mundial de 1978, disputado como local. En la gran final, celebrada el 25 de junio en el Estadio Monumental de Buenos Aires, el equipo dirigido por César Luis Menotti venció 3 a 1 a los Países Bajos en tiempo suplementario.

Para ti cual fue el suceso que mas te impacto en 1978, te leo en mis comentarios.

martes, 26 de mayo de 2026

JOPEAR

Tenía años sin escuchar la expresión “jopear” en boca femenina...

La escuché de boca de una mujer joven que aspiraba a ser mercaderista. Al preguntarle sobre su vida sentimental y sexual, respondió con total naturalidad: “yo jopeo normal”.

Confieso que, aun con los oídos curtidos por décadas de vulgaridad masculina, la palabra me incomodó. Tal vez porque escuchar ciertos términos en voz femenina sigue rompiendo esquemas culturales que muchos cargamos sin darnos cuenta.

La curiosidad me llevó a investigar el origen y significado de la palabra “jopear” en el mundo hispanohablante, y encontré algo interesante:

Según la RAE, proviene de “jopo”, relacionado originalmente con la cola o el movimiento que hacen algunos animales. Pero como pasa con muchas palabras populares, el Caribe la transformó.

En Barranquilla y parte de la Costa Caribe, “jopear” puede significar animarse, ir con toda… aunque en el lenguaje callejero también terminó asociándose al acto sexual.

En Barranquilla, decir que algo está "jopérico" significa que es de muy mala calidad, aburrido, sin gracia o que carece de valor, una expresión muy usada entre los jovenes. Por ejemplo:

  • "Esa fiesta estuvo joperica." (Aburrida, sin ambiente).
  • "Me compré esta camisa y salió joperica." (De mala calidad, se dañó rápido).

En España tiene otros usos: vagar por las calles o sacar a alguien de un lugar.
En Uruguay incluso significa ignorar a alguien por conveniencia.
Y en zonas rurales se usa como grito para arrear ganado: “¡jop!”

Lo curioso es cómo una misma palabra cambia según el contexto, la región… y quién la pronuncie.

Para mí, “jopear” siempre sonó literalmente a “jopo con jopo”, una expresión bastante gráfica y hasta cómica. Pero más allá del chiste, me queda la reflexión:

¿Por qué ciertas palabras consideradas “normales” en boca de un hombre todavía generan sorpresa o incomodidad cuando las dice una mujer?

¿Es evolución del lenguaje, doble moral cultural o simplemente choque generacional?

Los leo.

Juan en la Ciudad: Cuando la Fe Cristiana te Toca

POR EDGARDO AGUILAR HERNANDEZ  MEDICO SGSST 2026 Hay canciones que uno no elige, uno las hereda del barrio. A mí me llegó la salsa brava de ...