LA MÚSICA QUE HA ACOMPAÑADO AL JUNIOR DE BARRANQUILLA
Hay algo que solo entendemos quienes llevamos
el rojiblanco por dentro: el Junior no se vive solo con los ojos, se vive con
los oídos. Antes de que ruede el balón, ya hay un coro que retumba en las
tribunas, un acordeón, una trompeta o un bombo que anuncia que algo está a
punto de empezar. Para un hincha, esa música no es simple ambientación: es memoria,
es identidad, es la forma en que generación tras generación le ha dicho
"aquí estamos" al equipo de nuestra vida.
Quise escribir este artículo justamente para eso: para hacer un recorrido por esas canciones que, con el paso de los años, se convirtieron en verdaderos himnos del tiburón, y para reconocer también a las barras que mantienen viva esa tradición cada domingo de partido.
LOS CLÁSICOS: CUANDO EL
AMOR POR EL JUNIOR SE HIZO CANCIÓN
- Cumbión Junior es probablemente el ejemplo más puro de esa fusión entre fútbol y música costeña: una cumbia que convierte el aliento al equipo en fiesta, tal como se vive en cualquier tarima o verbena barranquillera.
- Canción al Junior de Barranquilla, del recordado Porky, es otro de esos temas que quedaron grabados en el imaginario de varias generaciones de hinchas. Su nombre completo ya lo dice todo: no es una canción cualquiera, es una dedicatoria directa al equipo del alma.
- Mamá yo quiero Oh tiene ese aire pícaro y contagioso tan propio de la música de picó, adaptado para gritarle al Junior con la misma alegría con la que se baila en un baile de pilón.
- Y no podía faltar el propio Himno del Junior, interpretado por Checo Acosta, uno de los artistas más queridos de Barranquilla. Que un cantante de su talla le pusiera la voz al himno oficial del club dice mucho de lo entrelazados que están el fútbol y la música en esta ciudad.
- Por último, dentro de este grupo de clásicos, está Junior Campeón, de Antonio del Villar, una canción que —como su nombre lo indica— nació para celebrar, para acompañar esos momentos en los que el tiburón se corona y toda la ciudad sale a la calle a festejar.
Estas cinco canciones no nacieron en un
estadio ni en una tribuna organizada: nacieron en la radio, en las fiestas de
barrio, en las casas donde el domingo de fútbol era sagrado. Por eso su fuerza
sigue intacta: son la prueba de que el Junior siempre ha sido, ante todo, un
sentimiento popular.
LO NUEVO TAMBIÉN TIENE RAÍCES VIEJAS: "QUIÉREME SIEMPRE"
Uno de los fenómenos
más bonitos de la música de hinchada es que muchas veces no nace de cero, sino
que se adopta. Eso fue justamente lo que pasó con "Quiéreme siempre",
de la Orquesta Aragón de Cuba. Este clásico del son cubano, que durante décadas
sonó en las victrolas y en las fiestas de salsa de toda Latinoamérica, terminó
convertido en uno de los cánticos más entonados por la hinchada juniorista.
La adaptación
conserva la melodía original, pero la letra se transformó en una declaración de
amor eterno al equipo: una promesa de que, pase lo que pase, el hincha nunca lo
va a abandonar. Es un ejemplo perfecto de cómo la cultura popular caribeña —la
salsa, el son, la champeta— sigue siendo la materia prima con la que las
tribunas construyen su propio repertorio.
LAS BARRAS QUE LE PONEN VOZ AL METROPOLITANO
Al tiburón yo lo sigo donde juegue yo lo quiero de verdad.
Detrás de cada cántico hay una barra que lo sostiene, lo ensaya y lo hace retumbar partido tras partido. En el caso del Junior, dos agrupaciones han sido protagonistas de esa tradición:
- Frente Rojiblanco Sur, una de las barras más numerosas e históricas del club, cuenta con un repertorio propio de cánticos que se han vuelto parte del paisaje sonoro del estadio Metropolitano.
- La Banda de los Kuervos, otra de las agrupaciones que acompaña al equipo, aporta también su propio estilo y sus propias letras a esa fiesta constante que es alentar al tiburón.
Ambas barras han sido, durante años, las encargadas de mantener viva la tradición de cantarle al Junior, mezclando cánticos propios con adaptaciones de música popular, tal como ocurrió con "Quiéreme siempre". Ellas tienen sus propias paginas de canciones alusivas al equipo de sus amores en la Web.
UNA IDENTIDAD QUE SE CANTA
Lo que más me
gusta de todo esto, como hincha, es notar cómo la música del Junior refleja
exactamente lo que es Barranquilla: una ciudad donde la cumbia, el son cubano,
la champeta y la salsa conviven sin problema, donde un himno lo puede cantar un
artista consagrado como Checo Acosta y, al mismo tiempo, la tribuna puede
adoptar una canción cubana de los años cincuenta y hacerla completamente suya.
El Junior no solo
se juega en la cancha: se canta en la casa, se tararea en el bus, se grita en
la tribuna. Y mientras existan hinchas dispuestos a convertir cualquier canción
en un cántico de aliento, esa banda sonora seguirá creciendo, partido tras
partido, generación tras generación.
Arriba el tiburón, arriba siempre.
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